XV. EXPERIENCIA EDUCATIVA «O PELOURO»
¡Hola! Hoy os presento «O Pelouro», un centro neuro-psico-socio-pedagógico situado en Caldelas de Tui, una pequeña aldea termal de Pontevedra. Por aquí os dejo el vídeo que vimos en clase.
Su fundación se remonta a 1973, cuando el matrimonio conformado por Teresa Ubeira —pedagoga terapeuta— y Juan Llauder —neuropsiquiatra infantil— concibió una escuela centrada en el Niño, con n mayúscula, que acabó convirtiéndose en un centro pionero en la integración, en el que se vive la diversidad. En palabras de los propios creadores, O Pelouro es un lugar donde «poder ser uno y poder ser con otros»; así, los niños con desarrollos típicos comparten clases y espacios con niños que presentan diversos tipos de variaciones neurocognitivas que afectan al desarrollo.
El centro, que ocupa el espacio de un antiguo establecimiento hotelero perteneciente a la familia de Teresa, se inscribe dentro del modelo educativo de la llamada «pedagogía interactiva intersectiva», y trabaja ante todo la expresión social, relacional y emocional de sus alumnos. Desde 1988 es, asimismo, un «Centro Singular Experimental de Innovación Psicopedagógica e Integración» que además está subvencionado por la Consellería de Educación de la Xunta de Galicia.
No cabe duda de que se trata una experiencia educativa cuanto menos innovadora y ambiciosa. Es remarcable el hecho de que no hablen en términos de fracaso y que ofrezcan a los niños la posibilidad de sentirse libres e incluidos, no discriminados, porque los ayuda sin excepción a normalizar una diversidad con la que se encontrarán en su día a día, cuando abandonen las aulas. A nivel social, esto es toda una victoria.
Por otro lado, cabe destacar que, si un proyecto como este puede llevarse a cabo, es gracias a los recursos con los que cuenta: un equipo de diez profesores se ocupa de ochenta niños, con lo que cada docente cuenta con ocho alumnos a su cargo, a los que puede prestar una atención prácticamente individualizada. Dadas las circunstancias, se concluye que O Pelouro es algo positivo, puesto que es posible atender las necesidades especiales de los estudiantes que las requieran, pero no es una enseñanza que se pueda generalizar fácilmente, al menos en el ámbito público... y es que este centro es concertado.
Considero que, pese a todo, es una escuela con propuestas muy interesantes que sabe cómo tratarlas como es debido: no se puede pretender fomentar la inclusión en centros, digamos, «al uso» —por mucho que esto favorezca la normalización de la diversidad— si no se tienen los medios adecuados para hacerlo, esto es, profesionales capacitados para impedir que las personas con NEE —Necesidades Educativas Especiales— se queden atrás. No podemos olvidar que a estos alumnos precisan de adaptaciones que se apartan significativamente del currículo, así como de la utilización de recursos extraordinarios; por eso hacen falta Centros de Educación Especial.
En cualquier caso, me gustaría mencionar que con la entrada en vigor de la nueva ley de Educación —la LOMLOE— se va a tratar precisamente de otorgar a los centros ordinarios este tipo de recursos en aras de favorecer ese ideal de «vivir la diversidad» que defiende O Pelouro. Veremos qué pasa.
¡Saludos!
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