IV. LA EDUCACIÓN EN CASTILLA Y LEÓN

Esta vez le ha tocado el turno a Castilla y León. De acuerdo con los informes Pisa —que evalúan internacionalmente a los estudiantes—, el modelo educativo de nuestra comunidad autónoma no sólo fue el mejor de España en 2017, sino que también ocupó el séptimo mejor puesto a nivel mundial. Además, su índice de fracaso escolar es menor que la media nacional, al contrario que su Índice de Desarrollo Educativo, que la supera. Vaya, que podemos atrevernos a afirmar que la educación castellanoleonesa es algo más que bastante decente, pero... ¿cómo hemos llegado a este punto?

A partir de la lectura de un artículo de Susana Escribano para El Norte de Castilla este es el link— y una parte de la tesis doctoral aquí os dejo el documento— de Jaime Foces Gil que, como curiosidad añadida, es el orientador de mi antiguo instituto, el IES Núñez de Arce—, es posible extraer algunas conclusiones que den respuesta a esta pregunta.

En primer lugar, cabe señalar que no todos los aspectos de la educación de Castilla y León son positivos, sino que nos enfrentamos a un serio problema que amenaza con empeorar en un futuro no especialmente lejano: el cierre de centros —o la amenaza de— como consecuencia del despoblamiento rural, tan presente en esta región. Tal vez esta cuestión no sea una a la que se pueda dar solución desde las escuelas más allá de propiciar los servicios de transporte escolar, pero sí se le puede dar voz; no por nada es una prioridad conseguir que la educación sea accesible para todos.

Al hilo de esto, encontramos que uno de los puntos fuertes del sistema es, precisamente, el aumento de recursos para centros que cuentan con un gran número de alumnos en situaciones desfavorecidas y presentan un elevado fracaso escolar. Del mismo modo, se ha elaborado un Plan Global de Mejora de resultados a nivel autonómico, en el que tienen cabida planes individualizados —con actividades de refuerzo orientados a centros cuyos resultados son inferiores a la media. Calidad y equidad son los principales objetivos que se pretende alcanzar, y a este efecto existen programas como Releo de gratuidad de libros de texto, que permite a cada vez más alumnos acceder al material que necesitan para estudiar.

Otro de los grandes éxitos de la educación de Castilla y León es el aumento de la educación bilingüe, que incluye la etapa de Infantil y se refuerza desde un profesorado más y mejor formado, que además cuenta con mayor número de docentes nativos entre sus filas. Desde luego, este interés hacia el bilingüismo —al que se suma la ampliación de la red de centros BIT (Bilingüismo, inclusividad y tecnología)— debe de estar dando sus frutos, a pesar de la polémica que suscita, teniendo en cuenta lo favorable de los resultados obtenidos.

Por último, pero no menos importante, es destacable la implantación de planes que combatan la violencia en las aulas, desde el acoso a los alumnos hasta las agresiones al profesorado. Un ambiente escolar cómodo y seguro propicia unos mejores resultados académicos y hace que disminuya el absentismo escolar; por no hablar de que en los centros también se debe educar a los alumnos para que sean buenos ciudadanos.

A modo de reflexión final, me gustaría añadir que hay ciertos aspectos que no se ven reflejados en las evaluaciones Pisa —puesto que estas se limitan a las competencias consideradas troncales de ciencias, lectura y matemáticas— y que son igualmente relevantes en el desarrollo educativo del alumnado, como pueden ser la cultura, el arte, las humanidades... Quizás, si también tuviéramos esto en cuenta, nuestros resultados serían peores. Quizás el hecho de que no les concedamos tanta importancia es un resultado en sí mismo. Quizás este es otro de los puntos débiles de nuestro sistema. O quizás es mucho suponer y me sobran «quizás».

¿Vosotros qué opináis? ¡Un saludo!

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